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Cuántas veces se había encontrado con Pegaso, que volaba entre las nubes del techo; cuántas veces había visto unos rojos
surtidores de fuegos de artificio, o había oido el canto de los ángeles. Pero ahora …esta Africa amarilla y calurosa, este horno alimentado con crímenes. Quizá Lydia tenía razón. Quizá los niños necesitaban unas cortas vacaciones, alejarse un poco de esas fantasías excesivamente reales para criaturas de no más de diez años. Estaba bien ejercitar la mente con las acrobacias de la imaginación , pero ¿ y si la mente excitada del niño se dedicaba a un único tema?.
Le pareció recordar que todo ese último mes había oido el rugir de los leones, y que el intenso olor de los animales había llegado hasta la puerta misma del despacho. Pero había estado tan ocupado que no había prestado atención.
La figura solitaría de George Hadley se abrió paso entre los pastos salvajes. Los leones inclinados sobre sus presas, alzaron la cabeza y miraron a George. La ilusión tenía una unica falla: la puerta abierta y su mujer que cenaba abstraída más allá del vestíbulo oscuro, como dentro de un cuadro.
-¡ Váyanse !- les dijo a los leones. Los leones no se fueron. George conocía muy bien el mecanismo del cuarto.
Uno pensaba cualquier cosa y los pensamientos aparecían en los muros.
- ¡Vamos! ¡Aladino y su lámpara! – gritó.
La pradera siguió allí; los leones siguieron allí. ¡Vamos cuarto ! ¡ he pedido a Aladino !. Nada cambió. Los leones de piel tostada gruñeron.
¡Aladino!
George volvió a su cena. – Ese cuarto idiota está estropeado- le dijo a su mujer- No responde.
O…
- ¿ O qué?- O no puede responder- dijo
Lydia- Los chicos han pensado tantos días en Africa y los leones y las muertes que el cuarto se ha habituado.
-Podría ser. -O Peter lo arregló para que fuera así. – ¿Lo arregló? – Pudo haberse metido en las máquinas y mover algo.
- Peter no sabe nada de mecánica. -Es listo para su edad, su coeficiente de inteligencia…..
- Aún así.
-¡Hola, mamá. Hola papá. Los Hadley volvieron la cabeza, Wendy y Peter entraban en ese momento por la puerta principal, con la méjillas como caramelos de menta, los ojos como brillantes bolitas de ágata, y los trajes con el olor a ozono del helicóptero.
-Llegáis justo a tiempo para cenar. – Comimos muchas salchichas y helados de frutilla- dijeron los niños tomándose de las manos- Bien, habladnos del cuarto de juegos- dijo George.
Los niños los observaron, parpadeando y luego se miraron. ¿ El cuarto de los juegos?. – Africa y todas esas cosas- dijo el padre fingiendo cierta jovialidad. – No entiendo. – dijo Peter.
- Tu madre y yo acabamos de hacer un viaje por Africa con una caña de pescar, Tom Swift y su león eléctrico.
- No hay Africa en el cuarto – dijo Peter simplemente. – Oh , vamos Peter. Yo sé porqué te lo digo.- No me acuerdo de ninguna Africa.-le dijo Peter a Wendy. ¿ Te acuerdas tú?. No -Ve a ver y vuelve a contarnos. La niña obedeció.
-¡Wendy, ven aquí!- gritó George Hadley, pero Wendy ya se había ido.
Las luces de la casa siguieron a la niña como una nube de luciérnagas. George recordó, un poco tarde , que después de su última inspección no había cerrado la puerta con llave.
- Wendy mirará y vendrá a contarnos.
-A mí no tiene nada que contarme. Yo lo he visto. -Estoy seguro de que te engañas papá. No, Peter. Ven conmigo.
Pero Wendy ya estaba de vuelta.- No es Africa- dijo sin aliento. – Iremos a verlo- dijo George Hadley y todos atravesaron el vestíbulo y entraron en el cuarto.
Había allí un hermoso bosque verde, un hermoso rio, una montaña de color violeta, y unas voces agudas que cantaban. El hada Rima, envuelta en el misterio de su belleza se escondía entre los árboles, con los largos cabellos cubiertos de mariposas, como ramilletes animados. La selva africana había desaparecido. Solo Rima estaba allí, cantando una canción tan hermosa que hacía llorar.
George Hadley miró la nueva escena.– Vamos, a la cama- le dijo a los niños.
Los niños abrieron la boca.
Ya me oísteis – dijo George. Los niños se metieron en el tubo neumático, y un viento se los llevó como hojas amarillentas a los dormitorios. George Hadley atravesó el melodioso cañaveral. Se inclinó en el lugar donde habían estado los leones y alzó algo del suelo. Luego se volvió lentamente hacia su mujer. -¿ Que es eso ?- le preguntó Lydia.
-Una vieja valija mía- dijo George. Se la mostró. La valija tenía aún el olor de los pastos calientes, y el olor de los leones. Sobre ella se veían algunas gotas de saliva, y a los lados unas manchas de sangre.
George cerró con dos vueltas de llave la puerta del cuarto. Había pasado la mitad de la noche y aún no se había dormido. Sabía que su mujer también estaba despierta.
-¿Crees que Wendy habrá cambiado el cuarto? – preguntó Lydia al fin. – Por supuesto. -¿ Convirtió la pradera en un bosque y remplazo a los leones por Rima? – Sí.- ¿ Porqué?- No lo sé. Pero ese cuarto seguirá cerrado hasta que lo descubra.
¿ Como fue a parar allí tu valija? – No sé nada- dijo George- Solo que estoy arrepentido de haberles comprado ese cuarto. Si los niños son unos neuróticos, un cuarto semejante…
- Se supone que el cuarto les saca de sus neurosis y tiene una influencia favorable.
George mió fijamente al cielo raso. – Comienzo a dudarlo- Hemos satisfecho todos sus gustos . ¿ Es esa nuestra recompensa? ¿ Desobediencia ?, ¿ Secreteos ?.- ¿ Quién dijo alguna vez “Los niños son como las alfombras, hay que sacudirlos de cuando en cuando”?. Nunca les levantamos la mano. Están insoportables. Tenemos que reconocerlo. Van y vienen a su antojo. Nos tratan como si nosotros fuéramos los chicos. Están echados a perder, y lo mismo nosotros.
-Se comportan de un modo raro desde hace unos meses, desde que les prohibiste tomar el cohete a Nueva York.
Me parece que le pediré a David McClean que venga mañana por la mañana para que vea esa África.
Continuará
Vamos a ver,.. las flores que el otro día aparecieron en nuestro facebook , que estaban en una maceta y por lo visto había dudas sobre su nombre , os digo se llaman “pensamientos”; podemos llamarla por su nombre científico que es: Viola x wittrockiana. Tiene ese nombre, debido a que es una planta híbrida resultado de 2 ó 3 cruces entre la violeta y la viola tricolor ( según expertos); no son petunias, no son begonias, ni tampoco las llamadas flores de primavera, y entre el nombre común y el científico……pues elegid; lo explico también porque el otro día, navegando, navegando, me encontré con un comentario sobre un prendedor, por cierto precioso (claramente era un pensamiento) y lo llamaban petunia, ya sé que las flores no les contestan a algunas personas, pero tienen un nombre y si nos dirigimos a alguna de ellas confundiéndolas ….poneos en su lugar…¡ninguna gracia ! ¿ verdad ? pues eso. Ya que me he puesto a escribir sobre esta planta, os voy a decir unas cuantas razones para tenerla.
Es una planta muy resistente al frío, en los lugares de clima mediterráneo se conservan desde Octubre hasta Mayo ,
podemos elegir entre una gran variedad de colores, como podéis ver en la foto que he puesto (para que no haya ninguna duda) también podemos escoger el tamaño, la flor es preciosa y muy decorativa, la textura de sus pétalos es muy parecida en todos los colores, pero si prestáis un poco de atención a vuestro tacto notaréis que las flores oscuras son más aterciopeladas.
Sobre una mesa su efecto es acogedor y cálido, su presencia en el jardín es sencilla e ingenua. Pero no termina ahí todo, no, podemos utilizarla para decorar nuestros platos, por ejemplo ensaladas y después… comérnoslas ¡como os lo estoy diciendo! si tenemos en cuenta que estamos en crisis… no es que llenen mucho pero algo es algo… eso sí , hay que lavarlas muy bien. Tienen un sabor…. a yerba, y a flor …probad y luego me contáis. Podríamos hablar de las flores comestibles, pero eso será….. otra historia.










