Primero la cara que se nos queda cuándo de pronto se nos cae algo al suelo y se hace pedazos, aparte del  primer momento de confusión , ¿ que ha sido eso ? ¿que he hecho?pero si…  se ha caido solo, el resultado es que tenemos algo roto que a veces, sí es interesante reparar.

Reparación porcelana y cerámica

Bien, nos ponemos a ello, una vez pasado el desconcierto guardamos los pedazos y esperamos al día, la hora, el lugar en que tenemos tiempo para arregarlo. Si tenemos una cosa  que se nos ha roto en más de dos pedazos,  primero pensaremos el orden en que se deben ensamblar los componentes rotos. Nos aseguramos de no bloquear ninguno de ellos, es decir que para introducirlo, haga falta desbaratar primero lo pegado hasta ese momento (la impaciencia nos puede, casi siempre ). Ponemos los trozos sobre la mesa e intentamos unirlos con cinta comenzando por los grandes. Numeramos cada pedazo con lapiz o con cinta adhesiva numerada. Una vez reconstruida la pieza a nuestro parecer, separamos los fragmentos cuidadosamente, asegurándonos de no dañar los frágiles bordes al quitar la cinta.

Cada fragmento debe de estar completamente limpio antes de encolar las uniones. Pegamos dos fragmentos como máximo a la vez,  no lo intentamos  completarlo de una sola, y dejamos que la cola se seque antes de continuar. Limpiamos el exceso de adhesivo de los bordes o esquinas según vayamos avanzando en el arreglo, porque incluso una mota de cola seca puede hacer que la unión sea imperfecta, ya que cualquier aumento de tamaño podria hacer que al final el fragmento no  nos case bien.

Asas de tazas

Arreglo de asa de taza

Es frecuente que guardemos el asa de una taza suelta, que se nos ha roto dentro de ella …a esperar, no sé… porque las asas no se reparan solas… nos da pena tirar la pieza,  nos ocurre a todos alguna vez ,.. pues bien que sepais todos, que casi todo tiene arreglo. Lo primero es sujetar el asa con tiras engomadas (fixo) para asegurar una buena unión, se aplica cola en ambas superficies y se unen; se mantienen en posición madiante una tira adhesiva que cruza el asa por encima y tiras diagonales en ambos lados para conseguir una tensión uniforme.

Tetera con pitorro roto

Reparación del pitorro de una tetera

El extremo del pitorro de una tetera es muy vulnerable ; muchas teteras estan echadas a perder por tenerlo roto, y a veces directamente ni las tiramos y pensamos ya lo arreglaré. Ese momento nunca llega. Pues que sepáis que esto de los arreglos  realizados por uno mismo son una buena terapia contra el acelerón que todos llevamos de vida.

Y sigo con la explicación. No es práctico sacar un molde de lo que falta, pero puede modelarse directamente sobre lo que queda ( siempre queda algo). Como soporte de la masilla, se usa un poco de arcilla para modelar, a la que damos la forma del pitorro sobre lo que queda de éste. Cortamos lo que sobra y espolvoreamos el resto con talco.  Echamos un poco de adhesivo en el borde roto y luego modelamos la sección perdida con masilla, alisándola para integrarla en la forma ya existente.  Para asegurarnos bien mejor sostenemos la masilla blanda envolviendo el pitorro con cinta adhesiva. Una vez fraguada la masilla recuperamos la arcilla, le damos los últimos toques a la reparación y despues la pintamos.   Y ya tenemos la tetera o cafetera nueva.

Pegado de roturas en general

Antes de entrar en el tema, un consejo, y habla la voz de la experiencia: Tenga mucho cuidado al reparar un vidrio ya que los bordes rotos son extremadamente cortantes. Nunca cerca de niños pequeños.

Seria prudente tener a mano un botiquín de primeros auxilios, ya que resulta bastante fácil cortarse cuando se trabaja “esta advertencia no es para que os volvais para atrás, si quereis recuperar vuestra pieza…  que cualquier excusa es buena para no intentarlo, me conozco y por eso lo digo.

Lo que vais a leer, y ya os aviso,  parece muy, muy complicado …no lo es para nada. Lo que sucede es que está explicado paso a paso y se alarga la explicación , también es verdad que todo necesita para que quede perfecto unas primeras veces, para tener cierta soltura…es sencillo, toma su tiempo, es una manera  barata y práctica de concentrarnos y relajarnos del día  a día.

Relleno de pequeños huecos en el vidrio o cristal

A fin de que el adhesivo que utilicemos sea menos evidente usar uno anaeróbico (se encuentran sin problemas) sin agua. Este se fija  por la acciónde los  rayos ultravioletas de la luz solar. En un día soleado tardará 10 segundos y un día oscuro unos 10 minutos.

La mejor forma de trabajar es, pues, sobre una mesa situada delante de una ventana, con las cortinas corridas y luz artificial. Una vez aplicado el pegamento, no hay más que abrir las cortinas y exponer el cristal al sol. Se puede emplear un adhesivo epoxídico muy eficaz en el vidrio, pero el color del pegamento llamará la atención sobre la juntura.

Para unir dos trozos de vidrio, limpie primero los bordes cuidadosamente con acetona y ponga cinta adhesiva en el cuerpo del objeto. Coloque unos trozos de adhesivo anaeróbico a lo largo de las piezas rotas, alisándolo con el escalpelo  (alguna herramienta plana) hasta formar una capa llana y fina. A continuación una las dos partes, haciendo solo la presión necesaria para que escurra un posible exceso de pegamento.

Para evitar que las dos partes se resbalen al intentar unirlas,  procurar utilizar la menor cantidad de adhesivo. Tense la cinta a cada lado del cristal, compuebe la correcta alineación y corrija cualquier error. Limpiar el exceso de adhesivo con acetona y examine la juntura a contraluz.

Una unión bien hecha apenas será visible, pero si hay aire en el interior quedará una linea plateada. Ponga una raya de adhesivo a lo largo de ambos lados de la juntura y sople para que se introduzca en ella, limpiar el sobrante con acetona.

Finalmente exponga la juntura a la luz del sol durante un corto espacio de tiempo y luego deje endurecer durante toda la noche. Limpie la linea de la unión co un cuchillo afilado. Evite utilizar abrasivos para no rayar el cristal.

Pegado del cuello de una copa

Pegado del cuello de una copa

Pegar el cuello de una copa es la reparación más fácil de disimular. El procedimiento de encolado es el mismo que para una rotura normal.

Habrá que levantar la copa para que las dos partes puedan mantenerse unidas mientras se fija el pegamento. Coloque la copa boca abajo sobre su borde y sujete la base con unos trocitos de arcilla de modelar. Puede poner también cinta adhesiva por encima de la base hasta los dos lados del cuenco, asegurándese de que la tensión es igual por ambas partes.

Una vez sujeta la pieza, mírela desde todos los ángulos y asegúrese de que la base no está torcida. Y si es posible envuelva el cuello en cinta adhesiva transparente para evitar deslizamientos.

Sus copas maravillosamente restauradas

Terminar la pieza teniendo en cuenta las consideraciones generales dadas anteriormente para cualquier rotura.

Se pueden mejorar el aspecto de desperfectos pequeños rellenándolos con una gota de adhesivo anaeróbico. Cierre los agujeros por un lado con cinta adhesiva transparente y luego añada el adhesivo y déjelo secar a la luz del sol.

Tardará por lo menos 24 horas en fijarse. Después se elimina el pegamento sobrante con una cuchilla. Las rajas se pueden disimular mediante la misma técnica.

Cristal antiguo -Unico Universo-

¿ A quién de nosotros nunca se nos ha caido un plato, un precioso vaso… o una copa de esas que  nunca queremos sacar y precisamente el día que nos decidimos a presentarla, la vemos en el suelo? bién trataremos de daros alguna idea sobre cómo recomponer esas piezas tan bonitas que a veces son insustituibles y que por vagancia no las intentamos  arreglar, o no sabemos de que forma hacerlo.

Ideas generales

No meta el cristal antiguo o delicado en el lavavajilla. Lávelo siempre a mano, ya sabemos que es un poco pesado, pero merece la pena evitarnos disgustos, el que lo lave que sea un poco mañoso … a ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad, ¿se entiende que todo en esta vida hay que hacerlo con un poco de cuidado?, pues ésto también. Bien, vamos a ello. Poner una capa de espuma sobre el fondo de un cuenco de plástico, llénelo de agua templada y detergente líquido y lave las piezas de una en una. Si está muy sucio añada unas gotas de amoníaco. Secar bien el cristal, ya que la humedad puede empañarlo. Dejar escurrir cada pieza sobre un trapo de cocina y luego abrillántelo con un paño que no tenga pelusa. Seque el interior de las botellas con un secador de pelo. Guardar en un lugar seco y ventilado.

Manchas en el cristal

Eliminación de manchas

El alcohol suele dejar manchas oscuras en el vidrio. Las manchas blancas nebulosas se deben a un exceso de humedad en el lugar de almacenaje. Las garrafas y licoreras son las piezas que se deterioran con más facilidad, sobre todo si se guardan con el tapón puesto. Las manchas resultan más difíciles de quitar si un agua dura ha dejado depósitos de carbonato cálcico. Desgraciadamente no todas las manchas salen por completo pero un tratamiento con ácido suele ser bastante eficaz. Una advertencia : No añada agua al ácido, sino ácido al agua. Los ácidos fuertes pueden atacar al vidrio antiguo, o cristal delicado.

Use pues un ácido orgánico como vinagre blanco o ácido cítrico en primer lugar, dejando la pieza en remojo durante varios días antes de lavarla con agua templada. Si la mancha persiste, utilice una solución de espíritu de sales, el nombre es precioso se trata simplemente de ácido clorhídrico (ácido barato, fuerte y volatil) conocido en España como agua fuerte o salfuman. Siempre , insisto, utilizarlo con cuidado y si no resulta pués… pués… hacer lo que querais con la pieza.

Rayas superficiales

Eliminación de rayas

La superficie del vidrio  puede  volverse mate por zonas debido a miles de rasponazos minúsculos. Para algunos coleccionistas las rayas superficiales son un mero “desgaste natural”- como cabía esperar del vidrio antiguo- . Ningún restaurador pule roces en la base de jarras, garrafas, floreros, etc. Si una parte importante  de la pieza tiene rasponazos, intente pulirlas con una pequeña rueda pulidora incorporada al taladro eléctrico, accionándolo con flexibilidad. Aderece el trapo de la rueda con un abrasivo muy suave, como el óxido férrico (polvo de color rojo acastañado que se utiliza como abrasivo para pulir; de venta en droguerías ). Tenga cuidado de no calentar demasiado el vidrio: si nota que está muy caliente, espere hasta que recupere la temperatura normal.

Restauración de un borde ( nos referimos al cristal) desportillado

Borde desportillado

La manipulación descuidada de una copa puede causar diversos daños, tales como la desportilladura del borde. Si quiere seguir usando la copa, habrá que pulir el borde  hasta hacerla desaparecer. Comparándola con una pieza intacta usted decidirá si vale la pena reducir su altura.

Fijar la copa

1- Pegue un papel abrasivo seco- húmedo fino a una superficie plana. Moje el borde en agua y fíjelo al papel.

Pulir los ángulos

2- Pula los bordes angulosos con papel seco-humedo en un lapiz o similar.  Limpie el borde bien rascado con una pulidora.

Continuará…..

Grabado de William Tyler (1809-1892) publicada en Anglo-Indians

Continuamos el siglo XVIII. La cocina estaba a cierta distancia del comedor o incluso en un ala aparte, para que el olor de la comida no impregnase la parte noble de la casa. A pesar del uso del calientaplatos, la comida no llegaba muy caliente a las bandejas.

A finales de siglo la cena se servia a primera hora de la tarde, pero seguía siendo una comida larga que solía durar varias horas; también había un tentempié ligero antes de retirarse a dormir. Los libros de cocina, que proliferaron en el siglo XVIII, no sólo incluían menús, sino también planos de la mesa que indicaban como había que disponerla. Además de los platos necesarios, lo normal es que la mesa estuviese adornada en el centro con una serie de figuras, bién hechas de azucar o de porcelana, como se fue haciendo más frecuente.

Candelabro ,adorno de metal en las mesas- Unico Universo-

Posteriormente se colocaron jarrones de porcelana, candelabros, cestas de plata…

Siglo XIX

Aunque en el siglo XIX se siguieran arreglando las mesa como en el siglo anterior, en Francia se introdujo una nueva forma de hacerlo- se dice que fue el embajador ruso quién lo hizo- que sustituyó a la table à la française.

El Bufé actual

En lugar de poner los platos en la mesa éstos estaban en el aparador o en mesitas auxiliares (algo similar al bufé de hoy- este hombre fue un visionario en el tema de poner las mesas, se sorprendería viendo como hoy día conviven todos los estilos , ) y los servían los criados en un estilo llamado table à la russe (no debió de sentar muy bién a los franceses pero así se escribe la historia).

Pinzas servir, cubiertos antiguos- Unico Universo-

Durante este siglo se impusieron dos nuevas formas horas de comer: el almuerzo y el té de la tarde, que adquirieron preeminencia entre las clases educadas como forma de recibir. Eran necesarios, porque para entonces la cena no se solía servir hasta las 8.30 de la tarde en adelante.

Pero las cenas seguían siendo sustanciosas  y, como en épocas anteriores, iban acompañadas de una buena cantidad de alcohol: con cada plato se servía un vino distinto, sin embargo “los caballeros ” no bebían tanto como sus antepasados, ( supongo que algunos).

La idea de comer mientras se viajaba no era nueva, pero durante el siglo XIX la idea de salir a comer se hizo más aceptable, sobre todo en Europa, y la aparición de grandes hoteles la hizo más respetable ( una consideración hasta ese momento dudosa) definitivamente, a comienzos del siglo XX .

Servicios infantiles

En la segunda parte del XIX la costumbre entre las familias acomodadas era que los niños estuvieran en la habitación de los niños. La educación era un aspecto importante que incluía las horas de la comida: los niños comían dentro de los límites de su pequeño mundo. Algunas factorías importantes fabricaban vajillas con decoración infantil, esta moda ya no desaparece y en 1920-1930 se siguen haciendo piezas especiales para niños, que también incluyen cubiertos diferentes a los de los adultos.

Siglo XX –   Informalidad-

En el siglo XX la cantidad de platos distintos en una comida disminuyó sensiblemente. El desarrollo constante de la técnica y el aumento de producción de alimentos congelados o enlatados hizo que un segmento mayor de la población pudiera comer mejor.

Art Nouveau ( servicio de 1910 )

La fabricación en serie llevó los servicios de mesa decorativos a todos los niveles de la sociedad.

Cesta de mimbre 1930

En cierto modo la Segunda Guerra Mundial acabó con el orden? antiguo, y dió paso a la idea de una “Nueva Era”. Los criados eran ya algo del pasado, aunque antes de la guerra, incluso en las casas de la clase media, había habido una sirvienta o una cocinera. La vida se hizo más informal y los electrodomésticos que ahorraban trabajo en la cocina hicieron la vida más fácil, incluso a los que antes no habían tenido que cocinar.

Surge la idea de tener mesa en la cocina para poder charlar con la anfitriona mientras esta cocina … La idea de dejarse caer en una casa para tomar café y charlar se convirtió en parte de la vida.

Plato alto cristal antiguo para tarta- UnicoUniverso

A medida que se mezclaban distintas culturas se difundieron otras formas de preparar los alimentos. En casi todos los hogares del mundo se pudo disponer de los libros de cocina, así como de los exóticos ingredientes de algunas recetas. A pesar de la nueva informalidasd., siguió habiendo una especial atención a la hora de  poner la mesa para recibir. Se usaban mucho los diseños modernos, aunque se seguian prefiriendo los servicios tradicionales (quizás por la belleza de sus materiales). Hoy día se puede recrear hasta la mesa de un noble del siglo XVIII.

Parece que en este siglo XXI habrá sitio para que los estilos tradicionales coexistan con los nuevos, que con el tiempo siempre se consideran como algo a conservar.

Esto hará que distintas generaciones puedan disfrutar y enriquecerse de las diferentes  oficios y culturas que han evolucionado a traves de los tiempos…en torno a una mesa.

Servicio de mesa antes de 1700

Comenzaremos diciendo que la historia de las comidas es tan vieja como la existencia  de los seres humanos, pero nuestro punto de partida será el siglo XVI, ya que casi todos los objetos  de mesa de cerámica y de plata que han sobrevivido son  de dicho siglo en adelante. La idea de comer de comer juntos en el gran salón de una casa o castillo – que ya existía antes- continuó en el siglo XVI, pero la familia prefería comer en un entorno más pequeño y doméstico, y se reunía en el salón sólo en ocasiones especiales. La mayoría de la gente desayunaba muy pronto, entre las 6 y las 7 de la mañana, con una cena temprana servida alrededor de las 2 de la tarde.

Hasta finales del siglo XVIII los cocineros dependían de los alimentos de producción local para sus menús; como la carne no se conservaba fresca muchos días, normalmente se salaba para poder guardarla más tiempo. Los viajes y expediciones trajeron nuevos alimentos a Europa y de la relación entre países de varios continentes derivaron nuevas delicadezas gastronómicas, como diversas clases de judías verdes, fríjoles, judías pintas, patatas y boniatos.

Entre los objetos de la mesa estaba el trinchador de madera, en el que se servía o se cortaba la comida, con un pequeño espacio para la sal. Para los ricos, lo normal era que dicho recipiente fuera grande y de plata. Por entonces la sal era un producto realmente valioso y sólo se ponía un salero en la mesa. Como elemento para conservar la carne, la sal era  una parte del comercio importantísima. Para comer y beber se usaban servicios de mesa de peltre y de plata.

Vajilla de peltre ( aleación de estaño) servicio encargado por Sir Robert Walpole, primer ministro británico, en 1725

También se empleaban vasijas de barro para beber y se introduce el cristal. Aunque hoy día la palabra “banquete” (también ya inusual) significa una comida suntuosa y un tanto formal, en algunos países europeos describía una elaborada serie de postres, que normalmente se servia en otra habitación, en la terraza o jardín, desplegándose una esplendida variedad de platos colocados simétricamente por toda la mesa.

El siglo XVII. Se sigue usando el peltre ( 85-99% de estaño), pero como es más blando que la plata, los cuchillos rayaban facilmente las bandejas, por lo que había que tener mucho cuidado. Por entonces estaban prosperando el uso de cerámicas y el uso cada vez mayor de lozas finas contribuyó a aliviar este problema.

Cuenco para sal -Unico Universo-

También se empleaban menos saleros grandes, sustituidos por cuencos de sal individual.

La gama de alimentos  siguió ampliándose con nuevos desubrimientos traídos de Extremo Oriente y y de las colonias de Ámerica. Seguramente lo más importante fue el papel del té y el café en la vida social dando lugar a una nueva serie de vasijas.

En la segunda mitad del siglo el tenedor se consolidó como cubierto.

Hasta entonces los únicos que se habían utilizado eran la cuchara y el cuchillo: este tenía una hoja puntiaguda para pinchar la comida y llevársela a la boca. Al hacerse cargo de ello el tenedor la hoja de cuchillo se hizo más ancha.

A finales del siglo XVII el mayor comercio con China hizo que se importaran enormes cantidades de servicios de mesa y de téde porcelana para atender la demanda occidental.

Porcelana - Unico Universo-

La porcelana de importación se hizo muy popular porque duraba mucho más que los srvicios de mesa de fabricación local y soportaba mejor la temperatura de las bebidas calientes.

El siglo XVIII

El comercio chino de exportación floreció hasta bien entrado el siglo XVIII, a pesar de que las factorias occidentales ya estaban fabricando porcelanas duras y blandas.

Sopera estaño- UnicoUniverso-Objetos de metal

La plata seguía predominando en las mesas y se fabricaban objetos que iban desde bandejas hasta soperas y centros de mesa decorados. En el siglo XVIII la comida se servía de una forma llamada table à la française : para cada plato se ponían en el centro de la mesa las soperas o bandejas necesarias para que los comensales pudieran servirse ellos mismos o a los otros comensales.

Esto se hacía para cada uno de los platos principales, que a su vez constaban de  numerosos platos, antes de que se introdujeran los postres, con una mezcla de platos dulces y salados, que incluían carne y pescado.

….-¿ Pero cerrar la casa, de pronto y para siempre no será demasiado para los niños?.- No pueden seguir así, eso es todo.

Los leones habían terminado su rojo festín y miraban a los hombres desde las orillas del claro. Ahora soy yo quien se siente perseguido- dijo McClean- Salgamos de aquí . Nunca me gustaron estos dichosos cuartos. Me ponen nervioso.

-Los leones parecen reales, ¿ no es cierto?- dijo George Hadley-. Me imagino que es imposible…- ¿Qué? – Que se conviertan en  verdaderos leones. -No sé. – Alguna falla en la maquinaria, algún cambio o algo parecido…- No. Los hombres fueron hacia la puerta.- Al cuarto no le va a gustar que lo paren, me parece.

A nadie le gusta morir, ni siquiera a un cuarto. -Me pregunto, si me odiará porque quiero apagarlo.

- Se siente la paranoia en el aire- dijo David McClean-. S la puede seguir como una pista.  Hola.- Se inclinó y alzó del suelo una bufanda manchada de sangre-.

¿ Es tuya?  -No- dijo George Hadley con el rostro duro. – Es de Lydia.

Pintura ilusionista

Entraron juntos en la casilla de los fusibles y movieron el interruptor que mataba el cuarto. Los dos niños tuvieron un ataque de nervios. Gritaron, patalearon y rompieron algunas cosas. Aullaron, sollozaron, maldijeron y saltaron sobre los muebles. -¡ No puedes hacerle esto a nuestro cuarto, no puedes !. Vamos niños. Los niños se dejaron caer en un sofá llorando.

George- dijo Lydia, enciéndeles el cuarto, aunque sea un momento. No puedes ser tan rudo.  – No.

- No puedes ser tan cruel. – Está parado y así seguirá. Hoy mismo terminamos con esta casa maldita. Cuanto más lo pienso, en la confusión en que nos hemos metido, más me desagrada. Nos hemos pasado los días contemplándonos el ombligo, un ombligo mecánico y electrónico. ¡ Dios mio, cómo necesitamos respirar un poco de aire sano !

Y George recorrió la casa apagando relojes parlantes, estufas, calentadores, lustradoras de zapatos, máquinas de lavar frotar y masajear el cuerpo, y todos los aparatos que encontró en su camino. La casa se llenó de cadáveres. Parecía un silencioso cementerio mecánico.

-¡No lo dejes!  -gemía Peter mirando el cielo raso como si le hablase a la casa, al cuarto de juegos -¡No dejes que papá mate todo!-  Se volvió hacia George-,   – ¡Te odio!

No ganarás nada con tus insultos. -¡Ojala te mueras!  -Hemos estado realmente muertos durante  muchos años. Ahora vamos a vivir. En vez de ser manejados y masajeados, vamos a vivir.

Wendy seguia llorando y Peter se unió otra vez  a ella. -Sólo un rato, un ratito, sólo un ratito- lloraban los niños.

-Oh,  George- dijo Lydia- no puede hacerles daño.

-Bueno…bueno. Aunque sólo sea para que se callen. Un minuto, nada más, ¿oísteis?. Y luego lo apagaremos para siempre.

-¡Papá, papá, papá!-  cantaron los niños,  sonriendo, con las caras húmedas.

Y en seguida saldremos de vacaciones. David McClean llegará dentro de media hora, para ayudarnos en la mudanza y acompañarnos al aeropuerto. Bueno voy a vestirme. Enciéndeles el cuarto un minuto, Lydia. Pero sólo un minuto, no lo olvides. Y la madre y los dos niños se fueron charlando animadamente, mientras George se dejaba llevar por el tubo neumático hasta el primer piso, y comenzaba a vestirse con sus propias manos. Lydia volvió un minuto más tarde.

-Me sentiré feliz cuando nos vayamos- suspiró la mujer. -¿ Los has dejado en el cuarto?  – Quería vestirme. ¡Oh, esa África horrorosa!  ¿ Porqué les gustará tanto? -  Bueno, dentro de cinco minutos partiremos para Iowa. Señor, ¿ cómo nos hemos metido en esta casa?  ¿ Que nos llevó a comprar esta pesadilla?

- El orgullo, el dinero, la ligereza.- Será mejor que bajemos antes de que los niños vuelvan a entusiarmarse con sus condenados leones.

En es mismo instante se oyeron las voces infantiles. ¡Papá, mamá! ¡Venid pronto! ¡Rápido!

George y Lydia bajaron por el tubo neumático y corrieron hacia el vestíbulo. Los niños no estaban allí.-¡Wendy! ¡Peter

Entraron en el cuarto de juegos. En la selva sólo se veía a los leones, expectantes, con los ojos fijos en George y Lydia.

-¿Peter, Wendy?  – La puerta se cerró de golpe. -¡ Peter! ¡ Wendy!  George Hadley y su mujer se volvieron y corrieron hacia la puerta. – ¡Abrid la puerta!-gritó George Hadley moviendo el pestillo-. ¡Pero han cerrado del otro lado!

¡Peter!- George golpeó la puerta-, ¡Abrid!

Se oyó la voz de Peter,  afuera, junto a la puerta. -No permitan que paren el cuarto de juegos y la casa. El señor George Hadley y su señora golpearon otra vez la puerta. – Vamos, no seáis ridículos, chicos. Es hora de irse. El señor McClean llegará en seguida y…Y se oyeron entonces los ruidos. Los leones avanzaban por la hierba amarilla, entre las briznas secas, lanzando unos rugidos cavernosos.

Los leones

El señor Hadley y su mujer se miraron. Luego se volvieron y  observaron a los animales que se deslizaban lentamente hacia ellos, con las cabezas bajas y las colas duras.

El señor y la señora Hadley gritaron. Y comprendieron entonces por qué aquellos gritos les habían parecido familiares.

- Bueno aquí estoy- dijo David McClean  desde el umbral del cuarto de los niños- . Oh, hola – añadió, y miró fijamente a las dos criaturas. Wendy y Peter estaban sentados en el claro de la selva, comiendo una comida fría.

Detrás de ellos se veían unos pozos de agua, y los pastos amarillos. Arriba  brillaba el sol. David McClean  comenzó a transpirar-. ¿Dónde estan vuestros padres? Los niños alzaron la cabeza y sonrieron. – Oh , no van a tardar mucho.

-Muy bien , ya es hora de irse. El señor McClean miró a lo lejos y vió que los leones jugaban lanzándose zarpazos, y que luego volvían a comer, en silencio, bajo los árboles sombríos. Se puso la mano sobre los ojos y observó atentamente a los leones. Los leones terminaron de comer.

Se acercaron al agua.  Una sombra pasó sobre el rostro sudoroso del señor McClean.

Muchas sombras pasaron. Los buitres descendían desde al cielo luminoso.

- ¿Una taza de té? – preguntó Wendy en medio del silencio.

Ray Bradbury

- Pero el cuarto ya no es África. Es el país de los árboles y Rima.- Presiento que mañana será Africa de nuevo.

Un momento después se oyeron dos gritos. Dos gritos. Dos personas que gritaban en el piso de abajo. Y luego el rugido de los leones.

 - Wendy y Peter no están en sus dormitorios- dijo Lydia.

George escuchó los latidos de su propio corazón. – No- dijo – Han entrado en el cuarto de juegos.

Esos gritos… Me parecieron familiares.    ¿ Sí?   – Horriblemente familiares.

Pinturas ilusionistas

Y aunque las camas trataron de acunarlos, George y Lydia no pudieron dormirse hasta después de una hora. Un olor a gatos llenaba el aire de la noche.

-¿ Papá?- dijo Peter—Si. Peter se miró los zapatos. Ya nunca miraba a su padre, ni a su madre. ¿Vas a cerrar para siempre el cuarto de juegos?- Eso depende.- ¿ De que ?  – De tí y de tu hermana. Si intercaláseis algunos otros países entre esas escenas de Africa. Oh… Suecia, por ejemplo o Dinamarca, o China. Creía que podiamos elegir los juegos. – Sí pero dentro de cierto límites.

¿ Que tiene Africa de malo papá? – Ah, ahora admites que pensábais en Africa, ¿eh?. No quiero que cierres el cuarto- dijo Peter friamente- Nunca.

- A proposito. Hemos pensado en cerrar la casa por un mes, más o menos. Llevar durante un tiempo una vida más libre y responsable.

¡Eso sería horrible! ¿ Tendré que atarme los cordones de los zapatos, en vez de dejarme que me los ate la máquina atadora? Y cepillarme yo mismo  los dientes, y peinarme y bañarme yo solo?

-Será divertido cambiar durante un tiempo. ¿ No te parece?      -No, será espantoso. No me gustó nada cuando el mes pasado te llevaste la máquina de pintar.

Quiero que aprendas a pintar tu mismo, hijo mio. – No quiero hacer nada. Sólo quiero mirar y escuchar y oler.

¿Para qué hacer otra cosa?   – Muy bien, vete a tu pradera. -

¿Vas a cerrar pronto la casa? -Estamos pensándolo.

-¡Será mejor que no lo pienses más papá!

- ¡No permitiré que ningún hijo mio me amenace!  – Muy bien.

Y Peter se fue al cuarto de los niños.

-¿ Llego a tiempo?- dijo David McClean.  – ¿ Quieres comer algo?- le preguntó George Hadley.

-Gracias, ya he desayunado.  ¿ Que pasa aquí ? – David, tú eres psiquiatra.-  Así lo espero.

- Bueno, quiero que examines el cuarto  de los niños. Lo viste hace un año, cundo nos hiciste aquella visita. ¿ Notaste entonces algo raro?- No podría afirmarlo. Las violencias usuales, una ligera tendencia a la paranoia. Lo común. Todos los noños se creen perseguidos por sus padres. Pero, oh, realmente nada.

George y David McClean atravesaron el vestíbulo.

- Cerré con llave el cuarto explicó George – y los niños se metieron en él durante la noche. Dejé que se quedaran y formaran las figuras . Para que tú pudieras verlas. Un grito terrible salio del cuarto. – Ahí lo tienes -dijo George Hadley. A ver que te parece. Los hombres  entraron sin llamar. Los gritos habían cesado. Los leones comían.

Salid un momento chicos- dijo George- No alteréis la  combinación mental. Dejad las paredes así. Marchaos.

Los chicos se fueron y los dos hombres observaron a los leones, que agrupados  a lo lejos devoravan sus presas con gran satisfacción. Me gustaría saber qué comen- dijo George-. A veces casi lo reconozco. ¡ que te parece si traigo unos buenos gemelos  y …?. David MacClean se rió secamente. -No – dijo, y se volvió para estudiar los cuatro muros.

-¿Cuánto tiempo lleva esto? – Poco menos  de un mes. -No me impresiona muy bien, de veras. Quiero hechos , no impresiones.

- Mi querido George, un psiquiatra no ha visto un hecho en la vida. Sólo tiene impresiones; cosas vagas. Esto no me impresionabien y te lo digo. Confia en mi intuicióny en mi instinto. Tengo buen olfato. – Y esto me huele muy mal…

Te daré un buen consejo. Líbrate de este cuarto maldito y lleva a los niños a mi consultorio durante un año todos los días.

Pinturas ilusionistas

¿Es tan grave?  -Temo que sí. Estos cuartos de juego facilitan el estudiode la mente infantil, con las figuras que quedan en los muros. En este caso sin embargo, en vez de actuar como una válvulade escape, el cuarto ha encauzado el pensamiento destructor de los niños.

-¿No advertiste nada anteriormente? – Sólo noté que consentías demasiado a tus hijos. Y parece que ahora te opones a ellos de alguna manera.  ¿ De qué manera?    – No los dejé ir a Nueva York.     -¿ Y qué más ?   – Saqué algunas máquinas de la casa. Y hace un mes los amenacé con cerrar este cuarto si no se ocupaban de alguna tarea doméstica. Llegué  a cerrarlo unos días, para que viesen que hablaba en serio.

¡Ajá!      -¿ Significa algo eso?

- Todo.

Santa Claus se ha convertido en un verdugo. Los niños prefieren a Santa Claus. Permitiste que este cuarto y esta casa os reemplazaran, a tí  y a tu mujer, en el cariño de vuestros hijos. Este cuarto es ahora para ellos padre y madre a la vez, mucho más importante que sus verdaderos padres. Y ahora pretendes prohibirles la entrada. No es raro que haya odio aquí. Puedes sentir como baja del cielo. Siente ese sol, George,  tienes que cambiar de vida.

Has edificado tu vida como tantos otros, alrededor de algunas comodidades mecánicas. Si algo le ocurriera a tu cocina te moririas de hambre. No sabes ni como cascar un huevo. Pero no importa arrancaremos el mal de raiz. Volveremos al principio, nos llevará tiempo. Pero transformaremos a estos niños en menos de un año. Espera y verás.

El final en el próximo capítulo….

Cuántas veces se había encontrado con Pegaso, que volaba entre las nubes del techo; cuántas veces había visto unos rojos

Paisajes ilusorios

surtidores de fuegos de artificio, o había oido el canto de los ángeles. Pero ahora …esta Africa amarilla y calurosa, este horno alimentado con crímenes. Quizá Lydia tenía razón. Quizá los niños necesitaban unas cortas vacaciones, alejarse un poco de esas fantasías excesivamente reales para criaturas de no más de diez años. Estaba bien ejercitar la mente con las acrobacias de la imaginación , pero ¿ y si la mente excitada del niño se dedicaba a un único tema?.

Le pareció recordar que todo ese último mes había oido el rugir de los leones, y que el intenso olor de los animales había llegado hasta la puerta misma del despacho. Pero había estado tan ocupado que no había prestado atención.

La figura solitaría de George Hadley se abrió paso entre los pastos salvajes. Los leones inclinados sobre sus presas, alzaron la cabeza y miraron a George. La ilusión tenía una unica falla: la puerta abierta y su mujer que cenaba abstraída más allá del vestíbulo oscuro, como dentro de un cuadro.

-¡ Váyanse !- les dijo a los leones. Los leones no se fueron. George conocía muy bien el mecanismo del cuarto.

Uno pensaba cualquier cosa y los pensamientos aparecían en los muros.

- ¡Vamos!    ¡Aladino y su lámpara! – gritó.

La pradera siguió allí; los leones siguieron allí.  ¡Vamos cuarto !   ¡ he pedido a Aladino !.  Nada cambió. Los leones de piel tostada gruñeron.

¡Aladino!

George volvió a su cena. – Ese cuarto idiota está estropeado- le dijo a su mujer- No responde.

O…

- ¿ O  qué?- O no puede responder- dijo

Lydia- Los chicos han pensado tantos días en Africa y los leones y las muertes que el cuarto se ha habituado.

-Podría ser. -O Peter lo arregló para que fuera así.  – ¿Lo arregló?  – Pudo haberse metido en las máquinas y mover algo.

- Peter no sabe nada de mecánica. -Es listo para su edad, su coeficiente de inteligencia…..

- Aún así.

-¡Hola, mamá. Hola papá.   Los Hadley volvieron la cabeza, Wendy y Peter entraban en ese momento por la puerta principal, con la méjillas como caramelos de menta, los ojos como brillantes bolitas de  ágata, y los trajes con el olor a ozono del helicóptero.

-Llegáis justo a tiempo para cenar. – Comimos muchas salchichas y helados de frutilla- dijeron los niños tomándose de las manos- Bien,  habladnos del cuarto de juegos- dijo George.

Los niños los observaron, parpadeando y luego se miraron. ¿ El cuarto de los juegos?. – Africa y todas esas cosas- dijo el padre fingiendo cierta jovialidad. – No entiendo. – dijo Peter.

- Tu madre y yo acabamos de hacer un viaje por Africa con una caña de pescar, Tom Swift y su león eléctrico.

- No hay Africa en el cuarto – dijo Peter simplemente. – Oh , vamos Peter. Yo sé porqué te lo digo.- No me acuerdo de ninguna Africa.-le dijo Peter a Wendy. ¿ Te acuerdas tú?. No  -Ve a ver y vuelve a contarnos. La niña obedeció.

-¡Wendy, ven aquí!- gritó George Hadley, pero Wendy ya se había ido.

Pintura ilusionista

Las luces de la casa siguieron a la niña como una nube de luciérnagas. George recordó, un poco tarde , que después de su última inspección no había cerrado la puerta con llave.

- Wendy mirará y vendrá a contarnos.

-A mí no tiene nada que contarme. Yo lo he visto. -Estoy seguro de que te engañas papá. No,  Peter. Ven conmigo.

Pero Wendy ya estaba de vuelta.- No es Africa- dijo sin aliento. – Iremos a verlo- dijo George Hadley y todos atravesaron el vestíbulo y entraron en el cuarto.

Había allí un hermoso bosque verde, un hermoso rio, una montaña de color violeta, y unas voces  agudas que cantaban. El hada Rima, envuelta en el misterio de su belleza se escondía entre los árboles, con los largos cabellos cubiertos de mariposas, como ramilletes animados. La selva africana había desaparecido. Solo Rima estaba allí, cantando una canción tan hermosa que hacía llorar.

George Hadley miró la nueva escena.– Vamos, a la cama- le dijo a los niños.

Los niños abrieron la boca.

Ya me oísteis – dijo George. Los niños se metieron en el tubo neumático, y un viento se los llevó como hojas amarillentas a los dormitorios. George Hadley atravesó el melodioso cañaveral. Se inclinó en el lugar donde habían estado los leones y alzó algo del suelo. Luego se volvió lentamente hacia su mujer. -¿ Que es eso ?- le preguntó Lydia.

-Una vieja valija mía- dijo George. Se la mostró. La valija tenía aún el olor de los pastos calientes, y el olor de los leones. Sobre ella se veían algunas gotas de saliva, y a los lados unas manchas de sangre.

George cerró con dos vueltas de llave la puerta del cuarto. Había pasado la mitad de la noche y aún no se había dormido. Sabía que su mujer también estaba despierta.

-¿Crees que Wendy habrá cambiado el cuarto? – preguntó Lydia al fin. – Por supuesto. -¿ Convirtió la pradera en un bosque y remplazo a los leones por Rima?    – Sí.-   ¿ Porqué?- No lo sé. Pero ese cuarto seguirá cerrado hasta que lo descubra.

¿ Como fue a parar allí tu valija?  – No sé nada- dijo George- Solo que estoy arrepentido de haberles comprado ese cuarto. Si los niños son unos neuróticos, un cuarto semejante…

- Se supone que el cuarto les saca de sus neurosis y tiene una influencia favorable.

George mió fijamente al cielo raso. – Comienzo a dudarlo- Hemos satisfecho todos sus gustos . ¿ Es esa nuestra recompensa?  ¿ Desobediencia ?, ¿ Secreteos ?.- ¿ Quién dijo alguna vez  “Los niños son como las alfombras, hay que sacudirlos de cuando en cuando”?. Nunca les levantamos la mano. Están insoportables. Tenemos que reconocerlo. Van y vienen a su antojo. Nos tratan como si nosotros fuéramos los chicos. Están echados a perder, y lo mismo nosotros.

-Se comportan de un modo raro desde hace unos meses, desde que les prohibiste tomar el cohete a Nueva York.

Me parece que le pediré a David McClean que venga mañana por la mañana para que vea esa África.

Continuará

Paredes de cristal. Eso son los leones. Oh, parecen reales, lo admito. África en casa. Pero es sólo una película suprasensible en tres dimensiones, y otra película detras de los muros de cristal que registra las ondas mentales. Sólo odorófonos y altoparlantes, Lydia. Toma aquí tienes mi pañuelo.

- Estoy asustada.- Lydia se acercó a su marido, se apretó contra él y exclamó: ¿Has visto? ¿ Has sentido? ¡ Es demasiado real.      Escucha Lydia…

Tienes que decirles a Wendy y Peter que no lean más sobre África.- Por supuesto, por supuesto- le dijo George, y la acarició suavemente. ¿Me lo prometes?

-Te lo prometo.

-Y cierra el cuarto unos días. Hasta que me tranquilice.

Pinturas ilusionistas

-Será difícil a causa de Peter. Ya sabes cuando le castigué hace un mes y cerré el cuarto unas horas, tuvo una pataleta. Y lo mismo Wendy. Viven para el cuarto.

- Hay que cerrarlo. No hay otro remedio.

-Muy bien.-George cerró con llave, desanimadamente-.Has trabajado mucho, necesitas un descanso.

-No sé…no sé- dijo Lydia, sonándose la nariz. Se sentó en una silla que enseguida comenzó a hamacarse, consolándola. No tengo, quizá,bastante trabajo. Me sobra tiempo y me pongo a pensar. ¿Porqué no cerramos la casa, sólo por unos días, y nos vamos de vacaciones?

-Pero qué,   ¿Quieres freirme tu misma los huevos?.  Lydia asintió con un movimiento de cabeza. Sí

- Y remendarme los calcetines? – Sí-  dijo Lydia con los ojos húmedos, moviendo afirmativamente la cabeza.

¿Y barrer la casa?  – Sí, sí. Oh sí

- Pero creía que habiamos comprado esta casa para no hacer nada.

- Eso es exactamente. Nada es mío aquí. Esta casa es esposa, madre y una niñera. ¿Puedo competir con unos leones

¿Puedo bañar a los niños con la misma rapidez y eficacia que la bañera automática? No puedo. Y no se trata de mí , también de tí. Desde hace un tiempo estás terriblemente nervioso.

- Quizá fumo demasiado.

Parece como si no supieras qué hacer cuando estás en casa. Fumas un poco más cada mañana y bebes un poco más cada tarde, y necesitas más sedantes cada noche. Comienzas tu también, a sentirte inútil.

¿Te parece?  George pensó un momento, tratando de ver dentro de sí mismo.

-¡Oh George!- Lydia miró por encima del hombro de su marido, la puerta del cuarto-. Esos leones no pueden salir de ahí, ¿no es cierto?- George miró y vió que la puerta se estremecía, como si algo la hubiese golpeado desde dentro.

-Claro que no- dijo George.

Comieron solos. Wendy y Peter estaban en un parque de diversiones de  material plástico, en el otro extremo de la ciudad, y habían televisado para decir que llegarían tarde, que empezaran a comer. George Hadley contemplaba, pensativo la mesa de donde  surgían mecanicamente los platos de comida.

- Olvidamos la salsa de tomate- ” Perdón”- exclamó una vocecita  en el interior de la mesa, y apareció la salsa.

Pintura ilusionista

Podriamos cerrar el cuarto unos pocos días, pensaba George. No les haría ningún daño. No era bueno abusar. Y era evidente que los niños habían abusado un poco de África. Ese sol. Aún lo sentía en el cuello como una garra ardiente. Y los leones. Y el olor a sangre. Era notable, de veras. Las paredes recogían las emanaciones telepáticas de los niños y creaban lo necesario para satisfacer todos los deseos. Los niños pensaban en leones y aparecían leones. Los niños pensaban en cebras y aparecían cebras. En el sol, y había sol. En jirafas, y había jirafas. En la muerte, y había muerte.

Esto último…  George masticó, sin saborear la la carne que  la mesa acababa de cortar. Pensaban en la muerte. Wendy y Peter eran muy jóvenes para pensar en la muerte. Oh , no. Nunca se es demasiado joven,  de veras. Tan pronto como se sabe que es la muerte, ya se  la desea uno a alguien. A los dos años ya se mata a la gente con una pistola de aire comprimido.

Pero esto …Esta pradera africana, interminable y tórrida…y esa muerte espantosa entre las fauces de un león. Una vez, y otra vez…

-¿ A dónde vas?- preguntó Lydia. George no contestó. Dejó, preocupado que las luces se encendieran suavementeante ante él, que se apagaran detrás, y se dirigió lentamente al cuarto de los niños. Escuchó con el oido pegado a la puerta. A lo lejos rugió un león. Hizo girar la llave y abrió la puerta. No había entrado aún, cuando oyó un grito lejano. Los leones rugieron otra vez.

George entró en Africa. Cuántas veces en este último año se había encontrado al abrir la puerta, en el país de las Maravillas con Alicia y su tortuga, o con Aladino y su lámpara maravillosa, o con Jack Cabeza de Calabaza, en el país de Oz, o con el doctor Doolittle, o con una vaca que saltaba por encima de una luna verdaderamente real…con todas esa invenciones imaginarias.

Continuará…

Quizás la tecnología del mañana podrá darte estancias con paisajes aún más realistas y vivideros, como los que se encuentran en este cuento de Ray Bradbury, autor del famoso Fahrenheit 451, temperatura a la cual arden los libros.

Vistas ilusorias

Unico Universo lo dedica especialmente a los que no podemos coger vacaciones y seguimos trabajando con nuestro ordenador, pretendemos daros un pequeño descanso, introduciendo algo de emoción e inquietud ;  ya sabeís que en el tiempo que vivimos no podemos relajarnos mucho. Comienza así….

George, me gustaría que mirases el cuarto de los niños.- ¿ Que pasa ?- No sé.-¿Entonces?– Sólo quiero que mires, nada más, o que llames a un psiquiatra.- ¿Que puede hacer un psiquiatra en el cuarto de los niños?- Lo sabes muy bien.

La mujer se detuvo en medio de la cocina y observó la estufa que se cantaba a sí misma, preparando una cena para cuatro. Algo ha cambiado en el cuarto de los niños- dijo.-  Bueno, vamos a ver. Descendieron al vestíbulo de la casa de la Vida Feliz, la casa a prueba de ruidos que les había costado treinta mil dólares, la casa que los vestía, los alimentaba, los acunaba de noche, y jugaba y cantaba, y era buena con ellos.

El ruido de pasos hizo funcionar un oculto dispositivo y la luz se encendió en el cuarto de los juegos, aún antes de que llegaran a él. De un modo similar, ante ellos, detrás las luces fueron encendiéndose y apagándose automaticamente, suavemente a lo largo del vestíbulo.

¿Y bién?- dijo George Hadley?-

La pareja se detuvo en el piso cubierto de hierbas. El cuarto de los niños media doce metros de ancho, por doce de largo, por diez de alto. Les había costado tanto como el resto de la casa.

Pintura ilusionista

Pero nada es demasiado para los niños – decía George.

El cuarto, de muros desnudos y de dos dimensiones, estaba en silencio, desierto como el claro de una selva bajo la alta luz del sol. Alrededor de las figuras erguidas de George y Lydia Hadley, las paredes ronroneaban dulcemente, y dejaron ver unas claras lejanías, y apareció una pradera africana en tres dimensiones, una pradera completa con sus guijarros diminutos y sus briznas de paja. Y sobre George y Lidia, el cielo raso se convirtió en un cielo muy azul, con un sol amarillo y ardiente.

George Hadley sintió que unas gotas de sudorle corrían por la cara. – Alejémonos de este sol- dijo-. Es demasiado real, quizá. Pero no veo nada malo.

De los odoróforos ocultos salió un viento oloroso que bañó a George y a Lidia, de pie entre las hierbas tostadas por el sol. El olor de las plantas selváticas, el olor verde y fresco de lo charcos ocultos, el olor intenso y acre de los animales, el olor del polvo como un rojo pimentón en el aire cálido…Y luego los sonidos: el golpear de los cascos de lejanos antílopes en el suelo de hierbas; las alas de los buitres, como papeles crujientes…

Una sombra atravesó la luz del cielo. La sombra tembló sobre la cabeza erguida y sudorosa de George Hadley.

¡Que animales tan desagradables!- oyó que decía su mujer – Buitres. Mira, allá lejos están los leones. Van en busca del agua. Acaban de comer- dijo Lidia- No sé qué.

-Algún animal. George Hadley abrió la mano para protegerse del sol que le hería los ojos entornados-. Una cebra , o quizá la cría de una jirafa. -¿ Estás seguro?-dijo su mujer nerviosamente. George parecía divertido.

- No, es un poco tarde para saberlo. Sólo quedan los huesos y los buitres alrededor. -¿Oiste ese grito?- preguntó la mujer. -No.

-Hace un instante.

- No, lo siento.

Los leones se acercaban. Y George Hadley volvió a admirar al genio mecánico que había concebido este cuarto.Un milagro de eficiencia a un precio ridículo. Todas las casas debían tener un cuarto semejante.¡ Oh! a veces uno se asusta ante tanta precisión, uno se sorprende y estremece; pero la mayor parte de los días ¡que diversión para todos, no sólo para los hijos, sino también para uno mismo, cuando se desea hacer una rápida excursión a tierras extrañas, cuando se desea un cambio de aire!

   Pues bién aquí estaba Africa.

Y aquí estaban los leones ahora, a una media docena de pasos, tan reales, tan febril y asombrosamente reales, que la mano sentía, casi, la aspereza de la piel y la boca se llenaba del olor a cortinas polvorientas de las tibias melenas. El color amarillo de las pieles, era como el amarillo de un delicado tapiz de Francia, y ese amarillo se confundía con el amarillo de los pastos. En el mediodía silencioso se oía el sonido de los pulmones de fieltro de los leones, y de las fauces anhelantes y húmedas salía un olor de carne fresca.

Los leones miraron a George y a Lidia con ojos terribles, verdes y amarillos.

-¡Cuidado!- grito Lydia. Los leones corrieron hacia ellos. Lidia dió un salto y corrió.

George la siguió instintivamente. Fuera en el vestíbulo, después de haber cerrado ruidosamente la puerta, George se rió y Lidia se echó a llorar y los dos se miraron asombrados.

- George!

-¡Lydia!  ¡ Mi  pobre y querida Lydia!       -¡Casi nos alcanzan!-

-Paredes,….. Lydia; recuérdalo

Continuará

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