Erase una vez… de esta forma comenzaban cuando yo era pequeña, los cuentos. Esto que voy a contarles es verdad, está documentado, pero seguramente la mayor parte de los padres que han regalado a sus hijas una muñeca (entre los cuales hasta hoy, yo me incluia) no se han preguntado nunca, cómo fueron las más lujosas y cúal fue  el comienzo de ese juguete misterioso y burlón que fue partir del siglo XVIII el origen y sigue siendo, de grandes empresas y negocios.

Muñeca parisina del siglo XIX

Particularmente nunca me llamaron especialmente la atención, es más no me gustaban , su presencia  me inquietaba, su aspecto, sus maquillajes, sus coloretes…  , la verdad me daban un poco de miedo, desconfianza,  no sé algo raro; las muñecas de antes pareciera que tenían vida… y puede tener explicación porque , y en estos días me he enterado, de que algunos muñecas se hicieron basandose en personitas niños -niñas que sirvieron de modelos a los artesanos escultores o pintores, para hacer sus cabezas, caritas, sus ojos, sus expresiones que luego aparecian de porcelana o de biscuit. Me sigue dando escalofrios el pensarlo.  Nada tienen que ver con las de ahora. Antaño musas inquietantes de los sueños de niñas con miriñaque.

Buscando cierta información  ha llegado a mis manos una, que quiero que conozcais, y ya sin más demoras  comienzo por contarles, de una manera amplia y quizás más extensa de lo que hubiera  debido, el  origen fascinante e inquietante, de las muñecas del siglo XIX.

Su historia comienza cuando nace el primer niño, y conocen su edad de oro en la segunda mitad del siglo XIX. Un extraño personaje, coleccionista, historiador y especialista francés en  muñecas nos cuenta de ellas, nos dice………por las noches, suben la estrecha escalera de caracol de mi antigua casa cuyos peldaños de viejo roble gimen, y se acercan a hablarme.

Muñeca llamada "Parisienne" 1870

Instaladas sobre el sofá de terciopelo  rojo se interrogan y arrellanan. Sus grandes ojos fijos miran a jarrones, retratos, montones de libros….  Este desorden es propicio a las confidencias. “Debéis saber que nuestros admiradores son muy exigentes acerca de nuestro estado civil.

Para ser bien nacidas es preciso que hayamos visto el día en París y, en particular, en un barrio que está dentro de un gran cuadrilátero jalonado al sur de la ciudad por la calle Saint- Merri, al oeste por la calle Montorgueil, al este por la calle Saint- Louis y al norte por el boulevard Saint Denis” .

Las muñecas siempre fueron la preocupación de hombres serios y de honorables señoritas, continua contando, quienes contribuyeron a la realización de una perfección y un refinamiento casi diabólicos. Desde 1824, las muñecas hablan.

Bebe fabricado hacia1890

El primer acontecimiento notable se situa en París . Un mecánico, e inventor alemán, Jean Maelzel (1772-1838), tuvo la ingeniosa idea de patentar  un invento que permitia a la muñeca articular “Papá- Mamá”,era complejo el mecanismo pero emitia un ruido que, con muy buena voluntad nuestros antepasados identificaron como “papa-mamá.

Setenta y nueve años más tarde, relata nuestro aficionado a estas lujosas señoritas, un francés  en 1893 Henri Lioret (1848-1938), que era relojero además de inventor, concibe un pequeño fonógrafo que cabe en el abdomen de un Bebé muñeco, que permitia oir el parloteo de treinta cinco palabras en francés, ingles, italiano, español y turco (¡vamos menuda conversación !Al señor Jean le hubiera dado un infarto si escucha esta conversación políglota!.)

En aquel final de siglo, continúa nuestro experto coleccionista, escuchar una voz humana grabada era una curiosidad y un privilegio poco corrientes. Que una muñeca pudiera mantener un largo monólogo y ponerse a cantar parecía poco verosimil.

La cabeza y el cuello de biscuit giran , el cuerpo es de cuero Paris 1865

Las hazañas y proezas de las muñecas en aquel siglo XIX,  van a sorprender incluso a asombrar y ya no se detendrán. .

Después de haber hablado, la muñeca da unos pasos a partir de 1826. En 1873, se ejercita en el baile. Monsieur Vincent pide una patente para un juguete llamado “Muñeca que baila el vals., y en 1876 Monsieur Elie Martin fabrica la muñeca que se tira al agua y nada.

Puede leerse en la prensa de la época : Todo el mundo se apiña en torno al estanque donde unas muñecas vestidas en traje de baño nadan, haciendo con pies y manos todos los movimientos  que enseñan los maestros de natación , y es una maravilla ver sus juegos y su cabellera rubia mojada……El 3 de octubre de 1876 Monsieur Casimir Bru pide una patente para un bebé que toma biberón.

Desde siempre, las modistas crearon para las muñecas modelos de vestidos capaces de dar envidia, a la más mimada de las coquetas acomodadas. Hubo corseteras que se afanaron cosiendo tejidos, zapateros que les hicieron botines de tacón que ponian en peligro su equilibrio. Los joyeros impertinentes y diademas de coral o de perlas.

Algunos relojeros inventaron para ellas relojes que jamás marcaron el tiempo que pasa…realizaron collares de rubies o granates, se aplicaron en la confección de libros de misa de marfil, peines de concha y botones de hueso. Les hicieron maletas y bolsas de cuero, paraguas y sombrillas. Trabajaron en estos trabajos los gremios más diversos.

Todos los paises prestaron una atención particular a lo que París producía en materia de muñecas.

About these ads