Palacio de Invierno de San Petersburgo por Luispavon bajo licencia cc en Flickr

Solo las personas que conocen San Petersburgo son capaces de entender lo que nos encontramos en estas fragmentos  de Gianni Guadalupi; cuando los leí, encontré que estaban  descritos con una fidelidad y belleza que  me llegaron a impresionar y emocionar. Conocí la ciudad (una de las más hermosas que he visto nunca), en un viaje sin programar, ésto hizo que me perdiera gran parte de las visitas obligadas, pero me dió la ocasión de conocer de un modo natural el sentir de  San Petersburgo, así como a su gente .

A pesar de la grandiosidad  que uno  encuentra en sus edificios, iglesia y palacios  al llegar la sensación de opresión es dificil de explicar. Un viaje inolvidable y recomendable…

Sala antecámara de la Sala Blanca ( acuarela de Ukhtomsky -1866- )

Ningún conquistador demostró más audacia o locura que Pedro el Grande al fundar la nueva capital de su imperio a más de seiscientos kilómetros de la antigua metrópolis; en una región recién conquistada a los suecos y casi desértica, sobre un inseguro pantano donde ejercitos de trabajadores forzados hubieron de derribar bosques enteros para consolidar el terreno antes de construir.

Sala de Pedro el Grande . Acuarela- E Hau 1863

Fueron enrolados como soldados, más de ciento cincuenta mil obreros, en cuatro años, además de los prisioneros de guerra suecos ; y allí perecieron en su mayoría, de fiebre, de hambre y diversas epidemias. Faltos de carretillas debían de transportar el materíal en sus mantos.

Con objeto de que todos los esfuerzos del país convergieran en aquel aguazal, un edicto de 1714 prohibió  bajo pena de confiscación y de destierro erigir edificios de piedra en toda Rusia, salvo en la ciudad naciente; y todos los nobles se vieron obligados, también por decreto, a construirse en San Petersburgo un palacio acorde con  sus bienes.

Si Pedro fue el padre de la nueva ciudad Catalina II fue le madre y le dió en gran parte el rostro que todavía conserva.” Los grandes edificios”, declaró Catalina,” son el símbolo de un gran reino “, tan elocuentes como las grandes acciones”

La Galeria 1812, 1862.( acuarela de E. Hau )

Catalina reunió a los mejores arquitectos, artistas pintores de la época para que trabajaran para ella plasmando en los distintos palacios  sus aficiones, decorando sus aposentos y transformando la ciudad siguiendo sus ordenes. Llamó a Jean Baptiste Vallin de la Mothe para construirle lo que llamaba su “pequeño refugio” destinado a albergar, además de las colecciones de arte imperiales, las veladas entre amigos intimos, lejos de los rigores de la etiqueta cortesana: el Ermitage.

Para la etiqueta y la corte se reservaba el adyacente Palacio de Invierno. Bartolomeo Rastella lo había empezado en 1754 para la anterior zarina, Isabel, y desde entonces hasta la revolución el edificio fue la residencia invernal de los zares.

El palacio se  alza en el corazón de la ciudad, hospedaba en sus hectáreas de estancias una población oficial de seis mil personas, dedicadas todas a atender a la familia imperial. Pero también se instalaron en él de un modo artero pequeñas tribus invasoras que permanecieron ignoradas durante generaciones.

Su hábitat era la planta baja, construían chocitas dentro de las inmensas chimeneas y sus cabras comían la hierba que crecía entre las baldosas resquebrajadas por la  incesantes obra de hielos y deshielos, mientras sobre sus cabezas el dueño de la casa recibía  a ministros y embajadores y celebraba bailes de gala.

En los sótanos habitaban gran cantidad de personajes que vivían de las considerables sobras de las plantas superiores. Los ratones también fueron inquilinos habituales y permanentes de los desvanes , más cómodos y soleados ; de esta forma el palacio estaba copado.

Quizá fueron estos inquilinos fantasma  los que  provocaron el incendio que en 1837 lo destruyó por completo. Reducido a un cascarón vacio coronado por estatuas ennegrecidas y semifundidas, el Palacio de Invierno fue reconstruido exactamente igual que estaba en el breve plazo de un año, por orden del zar Nicolás I.

La escalera de gala o de los embajadores (acuarela)

Y como un deseo imperial no podía ser discutido, se desplegaron inauditos esfuerzos para terminar el trabajo en la fecha señalada.

Se encerró a seis mil obreros, en estancias caldeadas a treinta grados para secar a tiempo las paredes, mientras el termómetro descendía  a más de veinte grados bajo cero. Sometidos a estas oscilaciones de temperatura los artesanos morían como moscas, pero la única preocupación del director de la obra era tener siempre a mano el necesario número de sustitutos.

El palacio de Invierno se abría con todo su esplendor con ocasión de los bailes cortesanos.

El zar entraba escoltado por toda la familia en orden de parentesco, la orquesta oculta tras un naranjal portatil, iniciaba los primeros compases de una polca. El Palacio, se abría a una muchedumbre aún mayor el día de la Epifanía ortodoxa.

Pero comentar de que modo se sucedían  las ceremonias y fiestas que se daban en el palacio, merece otro capítulo.

Los visitantes que aparecen por la ciudad de Murcia, no debieran de irse  sin conocer el Museo Salzillo. Su visita es obligada.

Parte del escenario del Nacimiento (Museo Salzillo)

Uno de los grandes ciclos de la iconografía cristiana  es el de la Navidad y tenemos la gran suerte de verla representada por un extraordinario artista español nacido en Murcia en el año 1707. Su obra puede ser contemplada en dicha ciudad en el Museo que lleva su nombre.

El Belén fue un conjunto de quinientas cincuenta y seis figuras destinado a decorar anualmente uno de los salones del palacio propiedad de su amigo Josualdo  Riquelme y Fontes, un aristócrata local con quien Francisco Salzillo tuvo una intensa amistad.

La tradición belenística en España se remonta al siglo XVI,  aunque fue durante el Barroco cuando las escenificaciones navideñas seguian la secuencia narrativa del Evangelio. Esta nueva orientación y la costumbre ya arraigada en España de montar anualmente los Nacimientos, fueron decisiva en la obra de Salzillo.

El escultor murciano se había formado en la tradición escultórica española decididamente orientada a dar forma a los sentimientos religiosos de la sociedad mediante el triunfo indiscutible de la imagen de madera policromada.

La formación habitual de un maestro barroco suponia dominar todos los secretos de un arte que requería un amplio conocimiento de  la pintura, desbastado, tallado, y aplicación del color  en grandes superficies escultóricas, era la última fase de creación; aunque en algunos lugares se impusiera la norma gremial de compartir esta tarea con los pintores, en el caso de Francisco Salzillo, esta condición no le fue impuesta y la policromía resultante, imitadora de bordados logrados a base de sutiles bruñidos sobre el oro, producía un agradable efecto de riqueza y suntuosidad. Esta  cualidad, como vemos en su Belén, fue uno de sus grandes logros.

Ángel que aparece en el sueño de San José ( una de las figuras más hermosas del Belén)

Al recibir Francisco Salzillo en encargo de realizar para su amigo Josualdo Riquelme, quedaron establecidas algunas de las directrices básicas del Nacimiento español.

El conjunto tenía  por objeto narrar en escenarios sucesivos todos los episodios del Evangelio de tal manera que estos constituyeran su principal punto de atención e introdujeran un tratamiento jerárquico en los grupos que lo componían. En virtud de este principio dependiendo de la importancia concedida al hecho religioso.

Salzillo modeló las figuras principales del relato siguiendo las pautas de la escultura en madera en la que era habitual la aplicación de delicadas capas de policromía.

Con este criterio realizó las escenas de la Anunciación, el Sueño de San José, la Posada, el Nacimiento, el Cortejo de los Reyes Magos, la Presentación en el Templo y la Huida a Egipto. Grupos en los que figuraba también todos los acompañantes de forma que a su muerte, ocurrida en 1783, el nucleo básico del Belén estaba ya realizado. Asimismo incluía este delicioso conjunto algunos edificios significativos como el pórtico toscano de la Natividad, la casa de la Virgen, el Templo de Salomón y un grupo de construcciones que representaban a la ciudad de Jerusalén.

Guardia de Herodes -realizado por Roque Lopez (ya había muerto el maestro Salzillo)

Todos los elementos profanos introducidos en el Belén fueron conscientemente diferenciados de los grupos y escenas principales, con el fin de subrayar en ellos su condición de actores secundarios. Los escenarios que aparecen sugieren una silenciosa y plácida quietud campesina, distinta de la ruidosa atmósfera de la ciudad.

Todos estos grupos entre ellos Herodes y su guardia y la trágica escena de la Matanza de los Inocentes realizados por Roque Lopez (discípulo de Salzillo) y a pesar de la intervención del taller en la numerosa serie de pastores y ganados  que pusieron de manifiesto la alta calidad del taller, un sentido  de asombrosa unidad preside el Belén.

Se puede considerar el Belén de Salzillo como la versión española del tema de la Navidad.

( Resumen de un texto escrito por  Cristóbal Belda Navarro- especialista en escultura barroca española)

Se acercan unos días de  vacaciones, un pequeño descanso antes de la Navidad en los que, si teneis ocasión de visitar Madrid, es  la  época del año más adecuada para  entrar en un Monasterio  lleno de magia y ternura; os aconsejo que no os lo perdais en él se encuentra entre sus tesoros artísticos, una colección única de pequeñas imágenes que durante siglos acompañaron a las monjas franciscanas clarisas, y que actualmente,  son la admiración de los visitantes de este convento- museo abierto al público en Diciembre de 1960- tras cuatrocientos años de rigurosa clausura- por un especialísimo permiso papal.

Niño Jesús dormido- Escuela española -siglo XVI

En el Monasterio de las Descalzas de Madrid, fundado a mediados del siglo XVI por la hija de Carlos V, doña Juana de Austria, existe una preciosa colección de imágenes del Niño Jesús. Unos están desnudos, otros están cubiertos con pequeñas túnicas o camisas, los más suntuosamente vestidos con bordados y encajes; y mientras unos son delgados,  otros son regordetes o decididamente obesos y con la cabeza  llena de rizos.

Sea como fuere, artistas y artesanos pusieron parte de sí mismos en el intento de plasmar al Niño y de dar calor a su pequeño cuerpo recién nacido. Estas imágenes habían ido llegando al monasterio en los ajuares de las niñas y damas nobles, que elegían o se veían forzadas a elegir,  la castidad y la clausura.

Los pequeños huéspedes del convento madrileño son estatuillas policromadas, generalmente de madera, y permiten al visitante hacer un recorrido por los diferentes aspectos de la iconografía de Jesús Niño, desde los siglos XVI-XIX a traves de diferentes momentos históricos  y de expresiones de pura tradición popular. Una gran parte  de estos Niños Jesús de las Descalzas Reales  son de fabricación española y siguen llenando de ternura la paz del claustro.La fé es causa y origen de estos objetos de culto, que provienen de diferentes lugares y que, a  lo largo de los siglos han ido encontrando su morada definitiva en el Monasterio.

Niño Jesús de la Pasión- siglo XVII- escuela castellana

El Real Monasterio de las Descalzas Reales fue fundado en el siglo XVI por doña Juana de Austria, hija de Carlos V y hermana de Felipe II. Fue creciendo por tanto bajo la protección directa de la familia real, que contaba con la propia residencia en él. Doña Juana de Austria, la futura sor Juana, quiso trasformar el palacio donde había nacido en un convento, cediendolo despues a la comunidad de la orden religiosa fundada por ella misma.

El Real Monasterio de las Descalzas Reales emprendió iniciativas de caracter social, creando las estructuras y servicios necesios para fundar un orfanato de niñas y un asilo de sacerdotes ancianos y pobres dentro del recinto monástico.

Niño Jesús de la Pasión- siglo XVII-

De forma que estos Niños pertenecen a una especie de divino Hospicio fundado por la devoción de más de tres siglos en el Monasterio de las Descalzas de Madrid; y estan aquí como en representación de todos los otros recién nacidos que en estos días bajan del Paraiso para recostarse, entre el buey y la mula, en los pesebres de los miles y miles de belenes del mundo católico.

Es éste, creo, el momento más bello de nuestra religiosidad, cuando incluso quien no cree no puede evitar el ser tocado por ese sentimiento de dulce embeleso que suscita la imagen de un dios niño.

Hace algún tiempo me encontré con una pequeña pero “significante” biografía de esta hermosa princesa. Estaba  escrita de una forma   tan atractiva como el personaje que describía, y me resultó tan interesante que me ha parecido que era el momento apropiado  de compartir esa información, ya que  en mi opinión es perfecto este prólogo para más adelante hablar sobre uno de mis museos preferidos, el Ermitage, de moda estos días.

Catalina de Rusia la Grande

Se llamaba Sofía Federica Augusta, pero se hizo grande con el nombre de Catalina. Era princesa de un pequeño reino alemán, y ocupó durante treinta y cuatro años , de 1762 a 1796, el trono de Rusia: una meta conquistada más por volundad propia que del destino. Aún no tenía quince años cuando la zarina Isabel, que buscaba una esposa para su nieto y heredero, la llamó a Moscú junto con su madre, a la que estaba unida por vínculos de parentesco.

El encuentro con aquel inmenso país sedujo a la joven princesa, aunque no sucedió lo mismo con su futuro esposo, apuesto inculto y brutal. Por otra parte, como había de escribir más tarde, ” me importaba muy poco el gran duque, pero muchísimo llegar a ser emperatriz”. Por ello soportó dieciocho años terribles de matrimonio,  con aquel hombre tosco e infantil, esforzándose por esconder su sufrimiento, y por complacerle a él, a la zarina y a la nación.

Convencida de la desconfianza de los rusos hacia los extranjeros, estudió con empeño su historía, su lengua, sus costumbres y sin reproche alguno cambió de nombre, de religión y de hábitos. Con obstinada inteligencia y sensual afabilidad, logró hacerse apreciar en aquella corte licenciosa, chismosa e ignorante.

Así a la muerte de la zarina Isabel no le fue dificil ponerse a la cabeza de dos regimientos y marchar hacia San Petesburgo, y una vez allí hacerse coronar emperatriz  por fin. Libre ya de llevar a cabo todas sus ambiciones, se dedicó con enorme interés a los asuntos del Estado y con auténtica pasión al aspecto cultural: orgullosa de la esmerada educación recibida y de su amplio conocimiento de la literatura francesa,  aduló y cortejó a personajes como Diderot, D’Alambert o el ya anciano Voltaire, que ella nombró historiador oficial del Imperio. Contagió su entusiasmo filosófico, inspirado en la lectura de Montesquieu, a la aristocracia rusa, pero siguió gobernando como una déspota no siempre ilustrada, apoyándose en la nobleza.

No reparó en gastos al encargar grandes edificios, llamando a su servicio a grandes arquitectos de la época.

El jardín de invierno del pequeño Ermitage, E.Hau 1865.

Dotó de sólidas bases a la Academia de Bellas Artes, creada según el modelo francés, y siguió personalmente la evolución de la fábrica imperial de porcelana, famosa por la producción de minúsculas tabaqueras que la emperatriz regalaba a sus amigos y amantes.

Su imagen pública de mecenas la impulsó a enviar agentes por toda Europa para que comprasen pinturas, entre las que destacan cuadros de Tiziano, Rubens, Van Dyck, Rembrandt…; objetos artísticos, y también esculturas, antigüedades, libros, muebles, y otros elementos de variada naturaleza, formando una inestimable colección para la que mandó añadir un ala al Ermitage. Sus diamantes, que asombraban a los invitados a la corte, formaban parte de la más espléndida colección particular de joyas del mundo.

Después  de su muerte en 1796,  gran parte de las inmensas riquezas    acumuladas por Catalina  se conservaron en el Ermitage, el antiguo Palacio de Invierno de San Petesburgo donde recibía a artistas, filósofos y científicos europeos, a los que se confió la tarea de exaltar la imagen y cultivar la leyenda de la “Semíramis del Norte”.

Un ejemplo

A menudo se nos ocurre meter en un cacharro de cerámica un tiesto, es muy frecuente, los utilizamos para poner plantas y ¡claro ! despues tenemos la cerámica hecha un asco, porque el agua deja restos de cal, bueno restos es poco decir , son costras de carbonato cálcico que se van acumulando de una forma, que a veces la base por dentro del recipiente de cerámica deja de ser plana.

Si queremos recuperarla tenemos que  limpiarla; podemos hacer desaparecer esa cal con sales de alcohol (ácido hidroclorídrico), de venta en farmacias.

Recomendaciones : como siempre que hablamos de manejar productos abrasivos, hay que llevar cuidado. Ponerse ropa vieja (si se nos cae una gota encima la prenda, la hemos liado ya está perdida, y lo digo por experiencia),ponerse guantes protectores y gafas . Parece que vamos a limpiar una alcantarilla pero no sobra ninguna protección.

¡Nunca! al ácido se le añade el agua, ya que hervirá y puede  causar un serio accidente:  siempre se hace al revés, añadiendo ácido al agua.

Echamos en un cacharro agua suficiente como para cubrir la mancha. Añadimos despacio el ácido hasta que la costra de cal comience a hacer burbujas, luego dejamos la solución en el objeto hasta disolver la costra. Si es necesario añadimos más ácido. Cuando hayamos terminado, tiramos la mezcla en el desagüe, y después lavamos la pieza.

La mayoria de los adhesivos que existen en el mercado, ademas de haber gran cantidad y variedad, sirven para pegar “casi” cualquier cosa permanentemente; ese es uno de los motivos por el cual tenemos que tener mucho cuidado a la hora de trabajar con ellos . De la misma manera que pegan una porcelana pegan tambien nuestra piel, tenemos que tener a mano siempre cuando las utilicemos acetona, que es uno de los disolventes de colas.

Colas de resina

Estas colas vienen en dos tubos, el endurecedor y la cola. Cuando mezclamos los dos componentes el producto se solidifica. Para  los trabajos normalitos que podemos realizar sin ser unos expertos en reparaciones (que somos la mayoría) nos basta con una cola epoxi estándar que seca en unas seis horas. Para cosas pequeñitas, que le demos bastante uso hay una variedad de secado rápido que endurece en cinco o diez minutos.

Si lo que tenemos que pegar son trozos grandes, venden un adhesivo epoxi especial , se tiene que buscar en un establecimiento más especializado, que hace que las juntas sean practicamente invisibles. Este tipo de cola merece la pena usarla cuando la pieza es de calidad, porque todos sabemos que todos los pegamentos en general no son nada baratos y se me ocurre un refrán que no se si es el adecuado, pero refleja bien la situación :  a ver si  nos va a costar más , salsa que el pollo.

Cola de acetato de polivinilo

Esta cola es blanca viene preparada en un solo tubo es el que se usa normalmente para pegar objetos de terracota y cerámica. Tenemos que humedecer  el borde de las uniones  con agua antes de extender la cola para evitar la absorción del pegamento porque de no hacerlo el pegado se debilita .

Despues nos encontramos con las supercolas : colas cianocrílicas ,  con el nombre de Brik- Cen en el envase  con este nombre no podian ser unas colas normales pero son buenas unicamente para la porcelana de pasta dura ( porcelana original)

Tetera de colección de porcelana dura (porcelana china)- Unico Universo

A propósito de las porcelanas: existen tres clases de porcelana la porcelana tierna, facil de identificar porque con una lima es posible rasparla, esto no se logra con la auténtica porcelana y la suciedad acumulada en una pieza de pasta tierna es casi imposible de quitar mientras que se elimina facilmente en la porcelana de pasta dura  que es la auténtica porcelana de origen chino y una

Cisne de porcelana- Bone China pieza de Unico Universo

tercera clase de porcelana llamada Bone China, es un término inglés que responde a una fórmula descubierta en Inglaterra en 1800 – consiste en añadir huesos calcinados a la mezcla clásica de pasta dura para conseguir una texura.

Y…volviendo al tema estas supercolas están diluidas en agua por lo que en nada incrementan el volumen de lo pegado; ello es importante en las roturas múltiples es decir, que una pieza se nos hace añicos, no nos asustemos que esta cola es un milagro, pero sin pasarnos , que cuando vemos muchos pedazos nuestra primer idea es llenarla de pegamento al intentar arreglarla y tenemos que tener orden y paciencia, no sea que al final nos sobren piezas …o nos falten. Su rapidez de secado (diez /quince segundos; basta la presión de los dedos)… lo que os digo ideal para arreglar trozos pequeños imposibles de sujetar con cinta adhesiva.

Primero la cara que se nos queda cuándo de pronto se nos cae algo al suelo y se hace pedazos, aparte del  primer momento de confusión , ¿ que ha sido eso ? ¿que he hecho?pero si…  se ha caido solo, el resultado es que tenemos algo roto que a veces, sí es interesante reparar.

Reparación porcelana y cerámica

Bien, nos ponemos a ello, una vez pasado el desconcierto guardamos los pedazos y esperamos al día, la hora, el lugar en que tenemos tiempo para arregarlo. Si tenemos una cosa  que se nos ha roto en más de dos pedazos,  primero pensaremos el orden en que se deben ensamblar los componentes rotos. Nos aseguramos de no bloquear ninguno de ellos, es decir que para introducirlo, haga falta desbaratar primero lo pegado hasta ese momento (la impaciencia nos puede, casi siempre ). Ponemos los trozos sobre la mesa e intentamos unirlos con cinta comenzando por los grandes. Numeramos cada pedazo con lapiz o con cinta adhesiva numerada. Una vez reconstruida la pieza a nuestro parecer, separamos los fragmentos cuidadosamente, asegurándonos de no dañar los frágiles bordes al quitar la cinta.

Cada fragmento debe de estar completamente limpio antes de encolar las uniones. Pegamos dos fragmentos como máximo a la vez,  no lo intentamos  completarlo de una sola, y dejamos que la cola se seque antes de continuar. Limpiamos el exceso de adhesivo de los bordes o esquinas según vayamos avanzando en el arreglo, porque incluso una mota de cola seca puede hacer que la unión sea imperfecta, ya que cualquier aumento de tamaño podria hacer que al final el fragmento no  nos case bien.

Asas de tazas

Arreglo de asa de taza

Es frecuente que guardemos el asa de una taza suelta, que se nos ha roto dentro de ella …a esperar, no sé… porque las asas no se reparan solas… nos da pena tirar la pieza,  nos ocurre a todos alguna vez ,.. pues bien que sepais todos, que casi todo tiene arreglo. Lo primero es sujetar el asa con tiras engomadas (fixo) para asegurar una buena unión, se aplica cola en ambas superficies y se unen; se mantienen en posición madiante una tira adhesiva que cruza el asa por encima y tiras diagonales en ambos lados para conseguir una tensión uniforme.

Tetera con pitorro roto

Reparación del pitorro de una tetera

El extremo del pitorro de una tetera es muy vulnerable ; muchas teteras estan echadas a perder por tenerlo roto, y a veces directamente ni las tiramos y pensamos ya lo arreglaré. Ese momento nunca llega. Pues que sepáis que esto de los arreglos  realizados por uno mismo son una buena terapia contra el acelerón que todos llevamos de vida.

Y sigo con la explicación. No es práctico sacar un molde de lo que falta, pero puede modelarse directamente sobre lo que queda ( siempre queda algo). Como soporte de la masilla, se usa un poco de arcilla para modelar, a la que damos la forma del pitorro sobre lo que queda de éste. Cortamos lo que sobra y espolvoreamos el resto con talco.  Echamos un poco de adhesivo en el borde roto y luego modelamos la sección perdida con masilla, alisándola para integrarla en la forma ya existente.  Para asegurarnos bien mejor sostenemos la masilla blanda envolviendo el pitorro con cinta adhesiva. Una vez fraguada la masilla recuperamos la arcilla, le damos los últimos toques a la reparación y despues la pintamos.   Y ya tenemos la tetera o cafetera nueva.

Pegado de roturas en general

Antes de entrar en el tema, un consejo, y habla la voz de la experiencia: Tenga mucho cuidado al reparar un vidrio ya que los bordes rotos son extremadamente cortantes. Nunca cerca de niños pequeños.

Seria prudente tener a mano un botiquín de primeros auxilios, ya que resulta bastante fácil cortarse cuando se trabaja “esta advertencia no es para que os volvais para atrás, si quereis recuperar vuestra pieza…  que cualquier excusa es buena para no intentarlo, me conozco y por eso lo digo.

Lo que vais a leer, y ya os aviso,  parece muy, muy complicado …no lo es para nada. Lo que sucede es que está explicado paso a paso y se alarga la explicación , también es verdad que todo necesita para que quede perfecto unas primeras veces, para tener cierta soltura…es sencillo, toma su tiempo, es una manera  barata y práctica de concentrarnos y relajarnos del día  a día.

Relleno de pequeños huecos en el vidrio o cristal

A fin de que el adhesivo que utilicemos sea menos evidente usar uno anaeróbico (se encuentran sin problemas) sin agua. Este se fija  por la acciónde los  rayos ultravioletas de la luz solar. En un día soleado tardará 10 segundos y un día oscuro unos 10 minutos.

La mejor forma de trabajar es, pues, sobre una mesa situada delante de una ventana, con las cortinas corridas y luz artificial. Una vez aplicado el pegamento, no hay más que abrir las cortinas y exponer el cristal al sol. Se puede emplear un adhesivo epoxídico muy eficaz en el vidrio, pero el color del pegamento llamará la atención sobre la juntura.

Para unir dos trozos de vidrio, limpie primero los bordes cuidadosamente con acetona y ponga cinta adhesiva en el cuerpo del objeto. Coloque unos trozos de adhesivo anaeróbico a lo largo de las piezas rotas, alisándolo con el escalpelo  (alguna herramienta plana) hasta formar una capa llana y fina. A continuación una las dos partes, haciendo solo la presión necesaria para que escurra un posible exceso de pegamento.

Para evitar que las dos partes se resbalen al intentar unirlas,  procurar utilizar la menor cantidad de adhesivo. Tense la cinta a cada lado del cristal, compuebe la correcta alineación y corrija cualquier error. Limpiar el exceso de adhesivo con acetona y examine la juntura a contraluz.

Una unión bien hecha apenas será visible, pero si hay aire en el interior quedará una linea plateada. Ponga una raya de adhesivo a lo largo de ambos lados de la juntura y sople para que se introduzca en ella, limpiar el sobrante con acetona.

Finalmente exponga la juntura a la luz del sol durante un corto espacio de tiempo y luego deje endurecer durante toda la noche. Limpie la linea de la unión co un cuchillo afilado. Evite utilizar abrasivos para no rayar el cristal.

Pegado del cuello de una copa

Pegado del cuello de una copa

Pegar el cuello de una copa es la reparación más fácil de disimular. El procedimiento de encolado es el mismo que para una rotura normal.

Habrá que levantar la copa para que las dos partes puedan mantenerse unidas mientras se fija el pegamento. Coloque la copa boca abajo sobre su borde y sujete la base con unos trocitos de arcilla de modelar. Puede poner también cinta adhesiva por encima de la base hasta los dos lados del cuenco, asegurándese de que la tensión es igual por ambas partes.

Una vez sujeta la pieza, mírela desde todos los ángulos y asegúrese de que la base no está torcida. Y si es posible envuelva el cuello en cinta adhesiva transparente para evitar deslizamientos.

Sus copas maravillosamente restauradas

Terminar la pieza teniendo en cuenta las consideraciones generales dadas anteriormente para cualquier rotura.

Se pueden mejorar el aspecto de desperfectos pequeños rellenándolos con una gota de adhesivo anaeróbico. Cierre los agujeros por un lado con cinta adhesiva transparente y luego añada el adhesivo y déjelo secar a la luz del sol.

Tardará por lo menos 24 horas en fijarse. Después se elimina el pegamento sobrante con una cuchilla. Las rajas se pueden disimular mediante la misma técnica.

Cristal antiguo -Unico Universo-

¿ A quién de nosotros nunca se nos ha caido un plato, un precioso vaso… o una copa de esas que  nunca queremos sacar y precisamente el día que nos decidimos a presentarla, la vemos en el suelo? bién trataremos de daros alguna idea sobre cómo recomponer esas piezas tan bonitas que a veces son insustituibles y que por vagancia no las intentamos  arreglar, o no sabemos de que forma hacerlo.

Ideas generales

No meta el cristal antiguo o delicado en el lavavajilla. Lávelo siempre a mano, ya sabemos que es un poco pesado, pero merece la pena evitarnos disgustos, el que lo lave que sea un poco mañoso … a ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad, ¿se entiende que todo en esta vida hay que hacerlo con un poco de cuidado?, pues ésto también. Bien, vamos a ello. Poner una capa de espuma sobre el fondo de un cuenco de plástico, llénelo de agua templada y detergente líquido y lave las piezas de una en una. Si está muy sucio añada unas gotas de amoníaco. Secar bien el cristal, ya que la humedad puede empañarlo. Dejar escurrir cada pieza sobre un trapo de cocina y luego abrillántelo con un paño que no tenga pelusa. Seque el interior de las botellas con un secador de pelo. Guardar en un lugar seco y ventilado.

Manchas en el cristal

Eliminación de manchas

El alcohol suele dejar manchas oscuras en el vidrio. Las manchas blancas nebulosas se deben a un exceso de humedad en el lugar de almacenaje. Las garrafas y licoreras son las piezas que se deterioran con más facilidad, sobre todo si se guardan con el tapón puesto. Las manchas resultan más difíciles de quitar si un agua dura ha dejado depósitos de carbonato cálcico. Desgraciadamente no todas las manchas salen por completo pero un tratamiento con ácido suele ser bastante eficaz. Una advertencia : No añada agua al ácido, sino ácido al agua. Los ácidos fuertes pueden atacar al vidrio antiguo, o cristal delicado.

Use pues un ácido orgánico como vinagre blanco o ácido cítrico en primer lugar, dejando la pieza en remojo durante varios días antes de lavarla con agua templada. Si la mancha persiste, utilice una solución de espíritu de sales, el nombre es precioso se trata simplemente de ácido clorhídrico (ácido barato, fuerte y volatil) conocido en España como agua fuerte o salfuman. Siempre , insisto, utilizarlo con cuidado y si no resulta pués… pués… hacer lo que querais con la pieza.

Rayas superficiales

Eliminación de rayas

La superficie del vidrio  puede  volverse mate por zonas debido a miles de rasponazos minúsculos. Para algunos coleccionistas las rayas superficiales son un mero “desgaste natural”- como cabía esperar del vidrio antiguo- . Ningún restaurador pule roces en la base de jarras, garrafas, floreros, etc. Si una parte importante  de la pieza tiene rasponazos, intente pulirlas con una pequeña rueda pulidora incorporada al taladro eléctrico, accionándolo con flexibilidad. Aderece el trapo de la rueda con un abrasivo muy suave, como el óxido férrico (polvo de color rojo acastañado que se utiliza como abrasivo para pulir; de venta en droguerías ). Tenga cuidado de no calentar demasiado el vidrio: si nota que está muy caliente, espere hasta que recupere la temperatura normal.

Restauración de un borde ( nos referimos al cristal) desportillado

Borde desportillado

La manipulación descuidada de una copa puede causar diversos daños, tales como la desportilladura del borde. Si quiere seguir usando la copa, habrá que pulir el borde  hasta hacerla desaparecer. Comparándola con una pieza intacta usted decidirá si vale la pena reducir su altura.

Fijar la copa

1- Pegue un papel abrasivo seco- húmedo fino a una superficie plana. Moje el borde en agua y fíjelo al papel.

Pulir los ángulos

2- Pula los bordes angulosos con papel seco-humedo en un lapiz o similar.  Limpie el borde bien rascado con una pulidora.

Continuará…..

Grabado de William Tyler (1809-1892) publicada en Anglo-Indians

Continuamos el siglo XVIII. La cocina estaba a cierta distancia del comedor o incluso en un ala aparte, para que el olor de la comida no impregnase la parte noble de la casa. A pesar del uso del calientaplatos, la comida no llegaba muy caliente a las bandejas.

A finales de siglo la cena se servia a primera hora de la tarde, pero seguía siendo una comida larga que solía durar varias horas; también había un tentempié ligero antes de retirarse a dormir. Los libros de cocina, que proliferaron en el siglo XVIII, no sólo incluían menús, sino también planos de la mesa que indicaban como había que disponerla. Además de los platos necesarios, lo normal es que la mesa estuviese adornada en el centro con una serie de figuras, bién hechas de azucar o de porcelana, como se fue haciendo más frecuente.

Candelabro ,adorno de metal en las mesas- Unico Universo-

Posteriormente se colocaron jarrones de porcelana, candelabros, cestas de plata…

Siglo XIX

Aunque en el siglo XIX se siguieran arreglando las mesa como en el siglo anterior, en Francia se introdujo una nueva forma de hacerlo- se dice que fue el embajador ruso quién lo hizo- que sustituyó a la table à la française.

El Bufé actual

En lugar de poner los platos en la mesa éstos estaban en el aparador o en mesitas auxiliares (algo similar al bufé de hoy- este hombre fue un visionario en el tema de poner las mesas, se sorprendería viendo como hoy día conviven todos los estilos , ) y los servían los criados en un estilo llamado table à la russe (no debió de sentar muy bién a los franceses pero así se escribe la historia).

Pinzas servir, cubiertos antiguos- Unico Universo-

Durante este siglo se impusieron dos nuevas formas horas de comer: el almuerzo y el té de la tarde, que adquirieron preeminencia entre las clases educadas como forma de recibir. Eran necesarios, porque para entonces la cena no se solía servir hasta las 8.30 de la tarde en adelante.

Pero las cenas seguían siendo sustanciosas  y, como en épocas anteriores, iban acompañadas de una buena cantidad de alcohol: con cada plato se servía un vino distinto, sin embargo “los caballeros ” no bebían tanto como sus antepasados, ( supongo que algunos).

La idea de comer mientras se viajaba no era nueva, pero durante el siglo XIX la idea de salir a comer se hizo más aceptable, sobre todo en Europa, y la aparición de grandes hoteles la hizo más respetable ( una consideración hasta ese momento dudosa) definitivamente, a comienzos del siglo XX .

Servicios infantiles

En la segunda parte del XIX la costumbre entre las familias acomodadas era que los niños estuvieran en la habitación de los niños. La educación era un aspecto importante que incluía las horas de la comida: los niños comían dentro de los límites de su pequeño mundo. Algunas factorías importantes fabricaban vajillas con decoración infantil, esta moda ya no desaparece y en 1920-1930 se siguen haciendo piezas especiales para niños, que también incluyen cubiertos diferentes a los de los adultos.

Siglo XX –   Informalidad-

En el siglo XX la cantidad de platos distintos en una comida disminuyó sensiblemente. El desarrollo constante de la técnica y el aumento de producción de alimentos congelados o enlatados hizo que un segmento mayor de la población pudiera comer mejor.

Art Nouveau ( servicio de 1910 )

La fabricación en serie llevó los servicios de mesa decorativos a todos los niveles de la sociedad.

Cesta de mimbre 1930

En cierto modo la Segunda Guerra Mundial acabó con el orden? antiguo, y dió paso a la idea de una “Nueva Era”. Los criados eran ya algo del pasado, aunque antes de la guerra, incluso en las casas de la clase media, había habido una sirvienta o una cocinera. La vida se hizo más informal y los electrodomésticos que ahorraban trabajo en la cocina hicieron la vida más fácil, incluso a los que antes no habían tenido que cocinar.

Surge la idea de tener mesa en la cocina para poder charlar con la anfitriona mientras esta cocina … La idea de dejarse caer en una casa para tomar café y charlar se convirtió en parte de la vida.

Plato alto cristal antiguo para tarta- UnicoUniverso

A medida que se mezclaban distintas culturas se difundieron otras formas de preparar los alimentos. En casi todos los hogares del mundo se pudo disponer de los libros de cocina, así como de los exóticos ingredientes de algunas recetas. A pesar de la nueva informalidasd., siguió habiendo una especial atención a la hora de  poner la mesa para recibir. Se usaban mucho los diseños modernos, aunque se seguian prefiriendo los servicios tradicionales (quizás por la belleza de sus materiales). Hoy día se puede recrear hasta la mesa de un noble del siglo XVIII.

Parece que en este siglo XXI habrá sitio para que los estilos tradicionales coexistan con los nuevos, que con el tiempo siempre se consideran como algo a conservar.

Esto hará que distintas generaciones puedan disfrutar y enriquecerse de las diferentes  oficios y culturas que han evolucionado a traves de los tiempos…en torno a una mesa.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 125 seguidores